Su Mensaje



¿A qué ha venido?

Textualmente Sai Baba dice: “Deben ver, oír, estudiar, observar, experimentar y reflexionar; solo entonces podrán entenderme. Van a darse cuenta que de yo soy Amor, y que sólo doy una cosa, Bienaventuranza.”
Con respecto a su misión, declara: “Yo he venido a encender la lámpara del Amor en sus corazones para que brille día a día con más resplandor. No he venido en ninguna misión de publicidad a favor de alguna religión, credo o causa; tampoco he venido a recoger seguidores para doctrina alguna. No tengo el plan de atraer discípulos o devotos a mi redil o para el de cualquier otro. He venido a hablarles de esta Fe Unitaria Universal, de este principio del Alma, de este Sendero de Amor, de esta virtud de Amar, de esta obligación de Amar”.
“Mi tarea no es simplemente curar, consolar y acabar con la aflicción individual. Existe algo más importante. La labor principal de un árbol de mango es producir mangos. Las hojas, las ramas y el tronco sin duda alguna son útiles a su manera. De la misma forma, acabar con la tristeza y la aflicción es inherente a mi tarea. Pero mi principal misión es restablecer la acción correcta (dharma) en los corazones de las personas”.



 Su mensaje

Sathya Sai Baba declara que los seres humanos no somos solamente cuerpo y mente –sujetos al nacimiento, crecimiento, declinación y muerte-, sino que tenemos un alma que es una con el Alma Divina.
Esta Alma ha existido desde siempre y no sufre cambios, es nuestra verdadera naturaleza y se caracteriza por la Conciencia y la Bienaventuranza infinitas. Por lo tanto, el verdadero camino hacia la felicidad es la realización de nuestra identidad real. Esta realización se logra por múltiples senderos, como el estudio de la antigua sabiduría y la meditación, llamado el sendero del conocimiento; el servicio desinteresado a los necesitados o el sendero de la acción; y las actividades devocionales o el sendero de la devoción. A través de estos caminos, el ser humano va disolviendo su ego (la falsa idea de un “yo” separado) -junto con el orgullo, la ira, y otras características inherentes a él-, y transforma su carácter tornándolo más amable, generoso, entusiasta y paciente, lo cual paulatinamente le permite reconocer la divinidad latente en todo y en todos, y servirla en cada acto diario.
 “Instalen a Dios en su corazón, piensen en Él y hagan cosas buenas. Consideren cada actividad como el trabajo de Dios y actúen de acuerdo con ello. Servicio no es simplemente alimentar al pobre y llevar ropa a los necesitados; junto con eso deben cultivar Amor, el cual es eterno. Desde el amanecer hasta el anochecer todas sus acciones deben estar inundadas de Amor. Empiecen el día con Amor, llenen el día con Amor y pasen el día con Amor. Este es el camino hacia Dios”.

 

 

H2H EN OTROS IDIOMAS