

Esta pregunta parece simple, pero resulta un poco más compleja al escuchar la respuesta del propio Sathya Sai Baba. “Yo soy Yo. Yo no soy Sai Baba. Ese es solo el nombre que se le dio a este cuerpo. Yo no tengo ningún nombre en particular”. El mismo
principio rige para todos: “Aun cuando su forma es la de un ser humano, en ustedes está el principio Atmico (el Uno, cuya naturaleza es Ser-Conciencia-Bienaventuranza). La única diferencia entre ustedes y yo, es que yo lo sé y ustedes todavía no lo saben.”
¿Cuál es la fuente de nuestra ignorancia del Alma? “Se los diré: es la identificación con el cuerpo, la falsa idea de que ustedes son el cuerpo. Mantengan este pensamiento en su mente: ´No soy meramente un hombre, soy la encarnación de la Divinidad´. Establezcan esta convicción en su mente y realizarán esta verdad”.
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“Mi vida es mi mensaje”
A lo largo de la historia, seres cuya sabiduría y nobleza son universalmente reconocidas, han echado luz sobre los problemas de la humanidad. Estos seres –como Jesús, Buda, Mahoma, Krishna- vivieron en diferentes épocas, entre diferentes culturas, hablando diferentes idiomas. Sin embargo, todos nos han traído el mismo mensaje de Amor. De la misma manera, hoy en día Bhagavan Sri Sathya Sai Baba nos insta a elevar nuestra conciencia enseñándonos acerca de la espiritualidad en un lenguaje simple, lleno de amor y de paz. El ha venido a restaurar principios básicos y universales como la Verdad, la Paz, el Amor, la Rectitud y la No Violencia.
Sathya Sai Baba nació el 23 de noviembre de 1926 y dejó Su cuerpo físico el 24 de abril de 2011, en Puttaparthi, una aldea del sur de la India. A temprana edad se convirtió en un maestro espiritual para sus compañeros de estudios, vecinos y familiares. En 1940, a los 14 años, declaró públicamente que su misión comprendía al mundo entero. Su vida dedicada al servicio al prójimo ha inspirado a más de doscientos millones de personas alrededor del mundo a volverse hacia lo espiritual y llevar una vida llena de sentido y propósito, a través de la transformación de la mente y del corazón.
Sus enseñanzas universales y atemporales, que Él predicó con Su Vida ejemplar, atraen a buscadores espirituales de todos los caminos. Sai Baba explicó que Su misión es lograr la elevación de la conciencia espiritual de la humanidad, basándose en el amor hacia todos los seres sin distinción de creencias, raza, sexo o nacionalidad. Declaró que no vino a fundar una nueva religión y que sus seguidores no deben abandonar su fe, sino transformarse en mejores cristianos, judíos, musulmanes, budistas, etc., poniendo en práctica los principios de la religión que profesan en la vida diaria. Él enseñó que todos son caminos válidos para llegar a la misma meta, inspirándonos a vivir reconociendo la "unidad que subyace en la aparente diversidad". Tanto a aquellos que no profesan ninguna religión como a los que sí lo hacen, los inspira a ser mejores personas, poniendo en práctica en la vida diaria los Valores Humanos fundamentales.
Algunos lo consideran como un hombre de milagros, por las incontables curaciones y materializaciones que llevaba a cabo diariamente. Otros como un gran sabio, por el conocimiento que demostró sobre los temas más diversos y de los secretos más recónditos del corazón de cada persona. Muchos lo reverencian como una encarnación divina por su infinito amor y compasión manifestados. Lo cierto es que millones de personas de todo el mundo lo consideran un maestro espiritual por su incansable tarea de guiarlos a la más alta de las metas: la respuesta a la pregunta ¿Quién soy yo?
Cada día, miles de peregrinos visitan su Ashram (lugar de retiro espiritual), Prasanthi Nilayam, que significa morada de la paz suprema. Allí, Sai Baba interactúa con todos en una relación de corazón a corazón. Entre Él y sus seguidores, afirmó, no existen intermediarios. Por más de setenta años se presentó ante ellos para ofrecerles amor, paz, guía e inspiración.
En la India ha construido hospitales de alta especialidad que son considerados templos de sanación, al llevar la medicina moderna a los más necesitados. En ellos se realizan tratamientos, operaciones y trasplantes en forma absolutamente gratuita, y poseen la menor tasa de mortalidad de toda Asia, y una de las más bajas del mundo. Sathya Sai Baba también realizó una monumental obra de Agua Potable, con la construcción de una red de tuberías de más de 20.000 kilómetros que beneficia a dos millones de personas de muy bajos recursos, que durante décadas estuvieron afectadas por la falta de agua potable, sufriendo enfermedades gravísimas. Este es el mayor proyecto de beneficio social de este tipo emprendido en el mundo por una organización no gubernamental.
En materia educativa, el Programa Sathya Sai de Educación en Valores Humanos, creado por Sai Baba, es un sistema educativo modelo que cuenta con escuelas primarias, secundarias, y una acreditada universidad que ofrece títulos, Maestrías y Doctorados de forma gratuita, donde los alumnos se forman bajo el "Programa Sathya Sai Baba de Educación en Valores Humanos - Educare". Este Programa, basado en los principios universales de la Verdad, Rectitud, Paz, Amor y No violencia, se ha propagado por el mundo y se destaca por su efectividad en la transformación de las personas a través del florecimiento de estos Valores. La educación es totalmente gratuita y la admisión está abierta a todos. Además de enfatizar el objetivo de la excelencia académica, el sistema Sathya Sai de Educación Integral está diseñado para fomentar los valores humanos, la autodisciplina y una conducta proclive a lo social. Él enseñó: "El fin de la educación es el carácter".