Cualidad Sai del servicio



“Las manos que ayudan son más sagradas que los labios que oran.”


Con cualidad Sai de servicio nos referimos al conjunto de características que hacen especial al acto de servir y lo vuelven una práctica espiritual. 

La primera y más importante es tener una actitud amorosa al realizar cualquier acto de ayuda al prójimo. El servicio es amor en acción.
La segunda es reconocer que no somos los hacedores sino simples instrumentos de la voluntad divina que mora en todos los seres. Saber que es Dios quien nos da la oportunidad, la capacidad, la disposición, y los medios para servir.
La tercera, el reconocimiento de que el receptor del servicio es también una forma Divina.


¿Cuáles son las disposiciones interiores para realizar servicio?

Sathya Sai Baba dice que para que el acto de dar se transforme en sadhana (práctica que lleva a la realización del Ser) es importante tener en cuenta la forma en que se realiza:
 
Dar con reverencia, al reconocer el principio divino que habita en el otro, y que es el mismo que está en nuestro interior.
Dar con modestia. Este es otro concepto de Sai, dar como si fuéramos amigos del que recibe. Cuando sirvo a alguien, lo hago sintiendo que soy su amigo, le doy con el corazón.
Dar sin esperar nada a cambio, dar sin ostentación. La ostentación en el dar corrompe el acto.
Dar con humildad, dice Sathya Sai, no solamente con modestia. Hay una diferencia muy grande entre modestia y humildad. Modestia es una actitud interior de recato, de dar con la mayor delicadeza posible. Humildad es un sentimiento mucho más profundo. No es una actitud auto impuesta, fingida. Es lo que naturalmente sucede cuando uno reconoce sus errores y pequeñez ante la majestad de Dios, quien verdaderamente nos da la posibilidad de tener y de servir.
Servir con compasión: ¿Qué es la compasión? Etimológicamente significa compartir la pasión. Es la capacidad de “sentir con”, de tener empatía con el dolor o la necesidad ajena, como esa angustia que solamente se erradica cuando uno hace algo para suprimir el sufrimiento del otro. 


¿Qué es el servicio espiritual?


No es lo mismo que servicio mundano. El servicio espiritual parte del reconocimiento del Advaita, que en sánscrito significa Unidad. “Todo es Uno” no es lo mismo que decir “todos somos uno”, porque esto implicaría que hay muchos, y en realidad no hay más que uno. Entonces cuando hay uno solo, ¿quién sirve a quién? yo me sirvo, no hay otro. Si se asimila este concepto de un único Yo, del Uno universal devenido en muchos, entonces desaparece el sentimiento del otro a quien se sirve.
Esto es fácil de entender cuando uno se cura a sí mismo. Me lastimo el brazo y con el otro me lo curo. Pero el brazo lastimado no se da vuelta y le dice al otro: “¡gracias por curarme!”, ni tampoco el que curó espera reconocimiento. Es ridículo que uno se cure a sí mismo y luego se auto-agradezca, porque cuando uno se cura todo su ser está contento de que está curado. Este entendimiento es fundamental para realizar servicio. Entonces, el sentir que no le damos a un otro es la principal cualidad espiritual del servicio.
El Atma (alma universal, el Uno devenido muchos) reconoce en esa otra persona el mismo principio: El Atma que está en mí, está en ti. En India la gente se saluda diciendo “Namasté”, que significa “El Dios que está en mí saluda al Dios que está en ti”. O hace Namaskar: “Me inclino ante el Dios que está en ti”. Ese reconocimiento de Dios en el otro se refleja en el saludo del hindú.
Sri Sankara, un gran maestro de la India del siglo VIII DC, lo sintetizó de esta manera:


Sólo Dios está en ti, en mí, en cada uno.
Carente de sentido es tu odio
y la impaciencia que muestras.
Viéndote en todos,
ponle fin a la diversidad.


Entonces el servicio espiritual es el servicio átmico que se realiza viendo el Atma en el otro. Este reconocimiento del mismo principio en todo y en todos también hace desaparecer la condescendencia.
El concepto de identificación es importante, pero no solo referido al Atma o Conciencia pura. También es fundamental poder identificarse con el dolor físico o mental del otro, ponerse su lugar. Si vemos a una persona enferma, paralítica, o a un chico abandonado, la práctica es imaginarse lo que debe ser vivir esas circunstancias; haber nacido sin amor, abandonado, solo. El dolor que implica, la soledad que implica, pensar en el ambiente en que fue criado, en sus circunstancias, en todo lo que no puede conocer.
Entonces, el servicio espiritual no es un acto superficial hecho para cumplir con un mandato imaginario, como realizar una buena acción tantas horas por día o por semana para que Dios o la sociedad nos aprecien. Es mucho más profundo: “Sirvan porque están impulsados por el amor”, dice Sathya Sai Baba. 



Cualidad sátvica del servicio (bondad, equilibrio, pureza)

Es el servicio realizado con equilibrio y discernimiento. Se ayuda cuando hace falta, en la medida justa. Por ejemplo, para la persona que se muere de hambre, el primer plato tiene una ganancia marginal, dice Sathya Sai Baba, del 100%. El segundo del 50%, el tercero del 25% y al quinto plato lo vomita.
El servicio sátvico no se hace por conveniencia, sino a quien realmente lo necesita, y se le da lo que necesita. Es un servicio de necesidad. Por ejemplo, en un país de clima tropical no vamos a repartir frazadas.
La cantidad también depende de nuestra propia capacidad. Si nosotros al ayudar nos esforzamos más de lo que podemos, nos hacemos daño.
Tampoco es recomendable servir a quien no lo necesita por condescendencia o pleitesía. Es como preguntar “qué te puedo dar” a una persona rica y poderosa. Esto no es servicio, es un acto equivocado que no rinde frutos. Más que liberar, ata.
Entonces el servicio es sátvico cuando se realiza en el momento correcto, en la medida justa, y teniendo en cuenta la necesidad del prójimo. Asimismo, dedicar la acción a Dios y desapegarse del resultado, es otra de las cualidades necesarias para tener éxito en toda práctica espiritual.
Primero hay que ver qué necesita el otro; si está enfermo, si tiene hambre, frío, falta de amor. Cuál es la necesidad aquí y ahora, en qué medida la puedo satisfacer, con qué urgencia. Después, reconocer que el otro soy yo, que estoy yo ahí, que es una forma mía. Desde este reconocimiento aparece la verdadera compasión. Entonces, antes de hacer servicio es recomendable dedicar un momento de reflexión sobre este punto y decirse: "me voy a servir a mí mismo", para realizar cada acto con esa pureza de intención.
Este trabajo de reconocimiento del otro como igual en esencia, trascendiendo las diferencias cuerpo-mente, es la práctica espiritual más elevada. 

En síntesis, el servicio se vuelve una práctica espiritual cuando es realizado de este modo:


1) Con reverencia
2) Como un amigo
3) Con modestia
4) Con humildad
5) Sin esperar nada a cambio
6) Sin apegarse a los resultados
7) Sin ostentación
8) Con alegría
9) Con compasión
10) Con sinceridad


Si el acto de servicio se realiza con una actitud amorosa y humilde, el que recibe reconocerá la mano de Dios detrás de la humana. Esto lo ayudará más que todos los objetos materiales que pueda tomar.

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