Mantras

Los Mantras son fórmulas místicas poderosas que se recitan para la protección y elevación espiritual. En la Era actual, son considerados como el vehículo que conduce a la Liberación.


Mantra es una oración, himno o fórmula sagrada que encarna a la Divinidad o al aspecto de Dios que es invocado. Es una alabanza o una reverencia a Dios; una forma de contactarse con Él. Etimológicamente, proviene de la unión de dos términos del idioma sánscrito: Manas que significa mente y tra, que proviene de trayathe y significa protección, salvación. Por lo tanto, Mantra significa ¨Aquello que salva o protege a quien contempla y reflexiona en su significado¨.
Los mantras pueden consistir en una frase, una palabra o una sílaba, como el OM. En todos los casos, los mantras no son creaciones de mentes humanas, sino la palabra de Dios revelada. 
La repetición de mantras es una vía hábil y fructífera para incrementar la espiritualidad, que acerca al hombre hacia el estado de Liberación. La primera función que cumplen es purificarnos del velo de la negatividad y la ignorancia, y desarrollar cualidades positivas.
Algunos mantras están particularmente asociados a aspectos de nuestra existencia, como impedir que la mente caiga en estados negativos, o eliminar el miedo y la ansiedad. También hay mantras específicos para curar enfermedades. En general, todos los mantras tiene el mismo objetivo: eliminar el sufrimiento y la confusión, y conducir al practicante hacia el anhelado Despertar.

EL PODER DE LA PALABRA

Dice Sathya Sai Baba: “Los que solo confían en la razón o en las limitadas leyes de la ciencia, aducen que la repetición de mantras -que son después de todo, sonidos-, no puede purificar o corregir la mente. Pero el Nombre no es sólo “sonido”. Por ejemplo, podemos estar sentados tranquilamente, pero si alguien dice ‘¡cuidado, una serpiente!’ nuestro corazón da un brinco, incluso podemos saltar del miedo. O tan solo al escuchar el nombre de un plato que nos gusta, se nos hace agua la boca. Por el contrario, podemos estar sentados frente a un delicioso banquete, pero si alguien habla de algo sucio o desagradable se nos cierra el estómago. Todo esto demuestra lo que puede crear un mero sonido.
Por ende, si las palabras que se refieren a situaciones mundanas tienen un efecto tan transformador en la mente del hombre, las que transmiten significados profundos y espirituales pueden sin duda ayudar a corregirla y purificarla. Cuando llenamos el ambiente de palabras duras y agresivas, la atmósfera se vuelve tensa y junto con ella todos los que están presentes. En cambio, cuando saturamos el aire con sonidos llenos de reverencia, humildad, amor, coraje, autoconfianza y tolerancia, nosotros mismos nos beneficiamos y nos llenamos de estas cualidades”.


EL RETORNO AL ORIGEN


"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios".
(Juan. 1:1-3)

El cosmos entero se originó del Único Dios a través de la palabra. El sonido es lo más puro y sutil de la creación, que luego evolucionó hasta la densa materia. La base de toda la manifestación es el sonido, y a través de él entramos en sintonía con las vibraciones más puras, más cercanas a Dios, en afinidad con la vibración primera. Entonces, el mantra es un vehículo que permite que la conciencia individual, atada al plano material, se eleve por afinidad de planos.
Cuando el mantra es pronunciado con la actitud correcta genera inmediatamente la armonización de los cuerpos sutiles de la persona con una vibración superior. Al elevarse la conciencia, el practicante adquiere las cualidades espirituales de los planos más sutiles de la creación: lucidez, claridad, discernimiento, amor, poderes, etcétera.

EL SUBLIME PROPÓSITO DE LOS MANTRAS


Por ser una vibración divina, el mantra produce inmediatamente un efecto de armonización y protección en quien lo pronuncia. Su repetición también purifica el ambiente en todos los planos; físico, mental y espiritual. Después de un determinado tiempo, el aura de todas las personas presentes y del ambiente cambia notablemente. Si una persona siente que está atacada por energías negativas o bajas, tanto mentales como físicas, la repetición de mantras lo purifica y eleva. Algunos de ellos son tan poderosos que eran utilizados por los antiguos ascetas como forma de alimento o curación.  
Por sobre todo, la repetición del Nombre es conducente a la meta final, la Liberación: “La Era actual es descripta en las escrituras como muy propicia para lograr la Liberación. Mientras que en las eras pasadas se prescribían severas penitencias para tal fin, la actual Edad de Kali (Kali Yuga) requiere solo la repetición del nombre para liberarse. Cuando el nombre de Dios es recordado con toda Su gloria, una gran corriente de felicidad brota en la mente del aspirante. Dios está lleno de bienaventuranza, de hecho Él es la bienaventuranza misma. Y toda ella puede ser experimentada a través del Nombre”, afirma Sathya Sai Baba.


LOS MANTRAS MÁS PODEROSOS

Según la metafísica hindú, todo está hecho de sonido y cada cosa contiene una representación simbólica de las pautas de energía que la componen. Generalmente, un Bija-Mantra o Akshara (sonido raíz) consiste en una sola sílaba (como el mantra “Hreem”, que se pronuncia “jrim”).  El bija es una clase de mantra muy poderoso. Cuantas menos letras tenga un mantra, más eficaz es.
Se dice que cada persona tiene su propio Bija Akshara (Bija significa semilla, akshara significa sonido). Cuando el Maestro o Gurú revela al discípulo su Mantra específico, le está dando una forma de invocar a Dios que contiene el bija-akshara del aspirante.
La función de los bija mantras es poner al que lo pronuncia en resonancia con el objeto cuyo sonido raíz invoca. De esta forma, mediante el conocimiento de los bija mantras se obtiene un dominio sobre la esencia de las cosas, permitiendo crear, destruir o alterarlas de diversas maneras. Por ejemplo, cada chakra (centros energéticos del cuerpo humano) tiene su sonido raíz asociado, que contiene toda su esencia y por consiguiente todos los secretos del chakra. Teniendo en cuenta que cada chakra guarda correspondencia con su elemento, los sonidos raíz proporcionan acceso a las cualidades de tal elemento: los Bijas de los cinco elementos (éter, aire, fuego, agua y tierra) son Ham, Yam, Ram, Vam and Lam respectivamente.
Además de los bija mantras, los mantras más poderosos son los más antiguos. Un mantra que es repetido desde los tiempos de los Vedas (más de diez mil años atrás) tiene más poder que un mantra de 1000 o 2000 años de antigüedad. Esto es así porque desde tiempos inmemoriales se creó un lazo entre ciertas palabras y las energías correspondientes, lazo reforzado por innumerables repeticiones.


OM: El sonido primordial

El más poderoso de los Bija-Aksharas es el OM o Pranava. Es el sonido de la creación, de la vibración primera, el símbolo del propio Dios. No hay mantra superior al OM, que contiene en sí al resto de los mantras.  De hecho, la mayoría de los mantras comienzan con el Pranava, la vibración vital que llena el universo.


LOS MAHA-MANTRAS

Sathya Sai Baba reveló a la humanidad un mantra muy corto OM SAI RAM. Este mantra contiene las sílabas de poder de otros maha mantras (maha, en sánscrito “grande”). Se los llama maha mantras porque tienen mayor condensación de poder.

Dos de los maha mantras más populares son:

• OM NAMAH SHIVAYA: Mi amado Shiva (Dios), me inclino ante ti.
• OM NAMO NARAYANAYA: No más yo, solo Tú mi amado Narayana (Dios)

También hay dos nombres muy poderosos que remiten a encarnaciones divinas de miles de años de antigüedad: “Si cantamos el nombre de Rama de todo corazón, es suficiente. El nombre de Krishna también es muy poderoso y supremo. Muchas personas describen y alaban a Krishna de infinitas maneras”, afirma Sathya Sai Baba. Juntos forman un conocido Maha mantra que va acompañado por una cierta entonación:

En el OM SAI RAM están contenidos las sílabas de estos Maha mantras, por lo tanto este mantra contiene un poder especial.

 

EL MANTRA-MADRE O GAYATRI MANTRA

OM BHUR- BHUVA- SUVAHA
TAT SAVITUR VARENYAM
BARGHO DEVASYA DHIMAHI
DHIYO YO NAH PRACHODAYAT


Después del OM, el Gayatri es el mantra más poderoso y proviene directo de los Vedas, las escrituras más antiguas del mundo. Es una fórmula llena de vitalidad y vibración, con infinita potencialidad. En la antigua India era trasmitido solamente a los hijos de la casta de los brahmanes (sacerdotes) cuando eran iniciados. 
Sathya Sai Baba lo hizo público para toda la humanidad y lo brindó como instrumento de liberación. Es un mantra para repetir todos los días nueve veces, tres a la mañana, tres al mediodía y tres a la noche.
El Gayatri tiene el poder de despertar, de promover la sabiduría y de iluminar el intelecto. Es una invocación a la energía del sol y de la vida, dado que todo lo que vive en la Tierra depende del sol. Disuelve la pereza física y mental (inercia), y aleja todas las vibraciones oscuras y negativas que ocasionan depresión y tristeza. Así, todas las fuerzas oscuras o entidades bajas desaparecen en el acto. Ellas no pueden coexistir con la repetición del Gayatri, simplemente porque la luz vence a la oscuridad.
El Gayatri literalmente significa: “Tú Señor de todos los mundos (físico, mental y celestial), que todo lo permeas. Tienes el brillo del sol y yo te adoro. Tu refulgente resplandor contemplo. Elimina la oscuridad, lléname de luz, ilumina mi intelecto”.

Significado de cada palabra:

OM: El sonido primigenio
BHUR: el mundo físico
BHUVAH: el mundo mental
SWAH: el mundo espiritual, celestial (la bienaventuranza)
TAT: Dios; “Eso”, principio trascendental omnipresente
SAVITUR: la Fuente de todo
VARENYAM: adorable, valioso (te adoramos)
BHARGO: brillo, refulgencia
DEVASYA: la divinidad y sus atributos
DHIMAHI: meditamos en Él
DHIYO: el intelecto
YO: Eso, el Uno
NAH: nos, nuestro
PRACHODAYAT: ilumine, guíe, inspire


MÉTODOS DE REPETICIÓN DEL MANTRA


“El nombre de Dios, si es recitado con Amor y Fe, tiene el poder de conceder la Gracia de Dios al aspirante dedicado”.
Sathya Sai Baba


Los mantras pueden ser repetidos en forma sonora, en forma apenas audible y en forma mental. La última es la forma más poderosa porque exige mayor concentración y puede ser acompañada con la respiración. Además se puede practicar en cualquier momento y lugar.
Los mantras suelen ser muy efectivos independientemente de la situación en la cual se repiten. Sin embargo, hay algunos factores a tener en cuenta. Sathya Sai Baba hace una analogía entre la repetición del mantra y el servicio de correos. Cuando uno quiere enviar una carta, necesita un sobre, un destinatario, un remitente y una estampilla. Lo mismo sucede con el mantra: para que llegue a destino hay que tener en cuenta los siguientes factores:

1. El ambiente (tranquilo, sin interrupciones)
2. El momento del día (amanecer, atardecer, mediodía)
3. La cantidad de repeticiones (una, tres, nueve o múltiplos de tres hasta 108)
4. La actitud interior ( con devoción y respeto)
5. La postura física (ojos cerrados, sentados con columna derecha)
6. La pronunciación exacta.


Con respecto al segundo punto, los textos sagrados hindúes aconsejan hacer uso de un horario llamado Brahma Muhurta, entre las tres y las seis de la mañana. Es el momento en que todos los santos meditan, oran, repiten mantras, y la energía espiritual es mucho más alta. Otro momento poderoso del día son los períodos de transición, cuando no es de noche ni de día: al amanecer cuando todavía no salió el sol pero la oscuridad se está desvaneciendo, o al atardecer cuando el sol se fue pero todavía hay luz. Se dice que estos períodos de transición son los mejores para la repetición del mantra. Otro momento propicio es el mediodía.  Muchos aseguran que el horario ideal es cuando uno está más tranquilo, sin preocupaciones mundanas o tareas pendientes que causen ansiedad. También es importante repetir el mantra por lo menos tres veces por día: a la mañana, al mediodía y al anochecer. Sin embargo, lo mejor de todo es repetirlos en todo momento, apenas tengamos la oportunidad.

EL SIGNIFICADO DEL NÚMERO 108

Los mantras pueden recitarse una vez, tres veces o en múltiplos de tres. El tres es considerado un número místico por muchas religiones, el ejemplo más conocido en occidente es la Sagrada Trinidad cristiana. Las escrituras hindúes también lo consideran sagrado porque el universo está constituido por tres factores -Tiempo, Espacio y Causalidad; por tres atributos o gunas -Equilibrio, Movimiento e Inercia (Sattwa, Rajas, Tamas); y por tres funciones -Creación, Preservación y Destrucción.
Estos “tres veces tres” dan nueve, número divino por excelencia. Nueve es inmutable porque todos los múltiplos de 9 sumados juntos siempre dan 9, como en el siguiente ejemplo: 16*9=144; 1+4+4+=9. Entonces, el nueve simboliza la pantalla inmutable donde aparece la película cambiante, la base de la realidad, Dios, el Eterno Absoluto sin nombre y sin forma, la soga que parece una serpiente al ojo velado por la ignorancia (la realidad que subyace la ilusión).
El Japamala es un rosario hindú de 108 cuentas, el doble del cristiano, que tiene 54.  Según Sathya Sai Baba, representa la unidad: “Cuando las cuentas son de cristal se puede ver al hilo que las atraviesa, representando la realidad interna que todo lo une”.
¿Por qué 108 cuentas? Porque es el producto del número 12 multiplicado por 9. Doce es el número de Adityas o luminarias (correspondientes a los doce signos del zodíaco) que revelan el mundo objetivo, y por lo tanto símbolos del aspecto Saakar, el mundo del Nombre y la Forma, de la multiplicidad, de las imágenes fugaces. Entonces, al repetir un mantra 108 veces cerramos un círculo al cubrir, respetar y recordar todos los aspectos de la creación (12) y de la Realidad última, subyacente (9). En las palabras de Sathya Sai Baba: “Cuando pasen las cuentas del japamala, entiendan el hecho de que hay verdad e ilusión al mismo tiempo en el universo, que la ilusión atrae, distrae y se deleita en engañarlos, los desvía por caminos sinuosos, mientras que la verdad los libera”.

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