Poesía mística

El poema es una expresión estética que a veces vislumbra la existencia de otra realidad. La mística entra de lleno en la experiencia trascendente. De esta fusión entre arte y misticismo nace la poesía mística, que derrocha belleza, amor y verdad. H2H Latino comparte con ustedes las obras de los autores más destacados de todos los tiempos.

 
Según Camilo Valverde Mudarra, Licenciado en Filología Románica y catedrático de Literatura Española, la poesía “se mueve en la función estética; por lo mismo, la mística intenta la transmisión de la belleza del amor divino; persigue manifestar la hermosa vivencia de la viva unión del alma con la Divinidad”. Sin embargo, ¿no es cierto que todo poeta que se precie de serlo intuye esa otra realidad? “Ciertamente, ambos niveles se hallan en toda composición poética”, aclara el Lic. Valverde. “Pero en la mística inciden de un modo especial en el realce de la expresión poética con una hondura significativa que siempre dice algo más”.
Este “algo más” es la experiencia trascendente. En el poeta es intuición; en el místico, certeza. Y el puente para expresarla, la belleza.


"ACECHARSE" CON POEMAS

En el libro “El Conocimiento Silencioso”, Carlos Castaneda relata cómo Don Juan, su maestro:


Reconoció que los poetas estaban profundamente afectados por el vínculo con el espíritu, pero que se daban cuenta de ello de manera intuitiva y no de manera deliberada y pragmática como lo hacen los brujos (sabios de México, N. de la r.): Explicó que los poetas, sin saberlo, anhelan el mundo de los brujos (místicos, sabios). Como no son brujos, ni están en el camino del conocimiento, lo único que les queda es el anhelo:

-Veamos si puedes sentir lo que te estoy diciendo -dijo entregándome un libro de poemas de José Gorostiza.
Lo abrí adonde estaba marcado y él me señaló el poema que le gustaba.
-Al oír el poema -dijo don Juan una vez que hube terminado de leer-, siento que ese hombre está viendo la esencia de las cosas y yo veo con él. No me in-teresa de qué trata el poema. Sólo me interesan los senti¬mientos que el anhelo del poeta me brinda. Siento su anhelo y lo tomo prestado y torno prestada la belleza. Y me maravillo ante el hecho de que el poeta, como un verdadero guerrero, la derroche en los que la reciben, en los que la aprecian, reteniendo para si tan sólo su anhelo. Esa sacudida, ese impacto de la belleza, es el acecho. 


El conocimiento silencioso, CC, p.41


Si bien se citan varios poemas en la extensa obra de Carlos Castaneda, solo uno, que además es anónimo, parece representar al mito que él encarna:

Ya me di al poder que a mi destino rige.
No me agarro ya de nada, para así no tener nada que defender.
No tengo pensamientos, para así poder ver.
No temo ya a nada, para así poder acordarme de mí.


Sereno y desprendido,
me dejará el Águila pasar a la libertad.


El Don del Águila, C.C, p. 102



LOS POETAS MÍSTICOS


 

 

El poeta místico va un paso más allá del anhelo o la intuición de los poetas literarios. Presente en todas las tradiciones espirituales, es alguien de vivencias trascendentes, y se vale de la poesía para que su experiencia no muera en su mundo interior. Sus poemas nos inspiran con su belleza, y actúan como huellas certeras para poder entrar en la experiencia suprema. De esta manera, el poeta místico nos dice: “esta es mi vivencia, pueden inspirarse con ella”.


SANTA TERESA DE ÁVILA
(1515-1582)


Nada te turbe


Nada turbe,
nada te espante,
todo se pasa,
Dios no se muda;
la paciencia
todo lo alcanza;
quien a Dios tiene
nada le falta:
Sólo Dios basta.

Eleva tu pensamiento,
al cielo sube,
por nada te acongojes,
nada te turbe.
A Jesucristo sigue
con pecho grande,
y, venga lo que venga,
nada te espante.

¿Ves la gloria del mundo?
Es gloria vana;
nada tiene de estable,
todo se pasa.
Aspira a lo celeste,
que siempre dura; fiel y rico en promesas,
Dios no se muda.

Ámala cual merece
bondad inmensa;
pero no hay amor fino
sin la paciencia.
Confianza y fe viva
mantenga el alma,
que quien cree y espera
todo lo alcanza.

Del infierno acosado
aunque se viere,
burlará sus furores
quien a Dios tiene.
Vénganle desamparos,
cruces, desgracias;
siendo Dios tu tesoro
nada te falta.

Id, pues, bienes del mundo;
id dichas vanas;
aunque todo lo pierda,
sólo Dios basta.


Santa Teresa de Jesús, llamada también Santa Teresa de Ávila, ha sido una de las grandes místicas de la historia universal y probablemente la mejor poetisa del misticismo cristiano. Fundadora de las carmelitas descalzas, rama de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo (o carmelitas), nació en la provincia hispánica de Ávila el 28 de marzo de 1515. A los dieciocho años entró en el Convento. A los cuarenta y cinco fundó el convento de San José de Ávila, primero de los quince Carmelos que establecerá en España. Con San Juan de la Cruz, introdujo la gran reforma carmelitana. Sus escritos son un modelo seguro en los caminos de la plegaria y de la perfección. Murió en Alba de Tormes, al anochecer del 4 de octubre de 1582. Pablo VI la declaró doctora de la Iglesia el 27 de septiembre de 1970.

SAN JUAN DE LA CRUZ
(1542-1591)

Coplas hechas sobre un éxtasis de harta contemplación

Entréme donde no supe:
y quedéme no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo.


1. Yo no supe dónde estaba,
pero, cuando allí me vi,
sin saber dónde me estaba,
grandes cosas entendí;
no diré lo que sentí,
que me quedé no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo.


2. De paz y de piedad
era la ciencia perfecta,
en profunda soledad
entendida, vía recta;
era cosa tan secreta,
que me quedé balbuciendo,
toda ciencia trascendiendo.


3. Estaba tan embebido,
tan absorto y ajenado,
que se quedó mi sentido
de todo sentir privado,
y el espíritu dotado
de un entender no entendiendo.
toda ciencia trascendiendo.


4. El que allí llega de vero
de sí mismo desfallece;
cuanto sabía primero
mucho bajo le parece,
y Su ciencia tanto crece,
que se queda no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo.


5. Cuanto más alto se sube,
tanto menos se entendía,
que es la tenebrosa nube
que a la noche esclarecía:
por eso quien la sabía
queda siempre no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo.


6. Este saber no sabiendo
es de tan alto poder,
que los sabios arguyendo
jamás le pueden vencer;
que no llega su saber
a no entender entendiendo,
toda ciencia trascendiendo.


7. Y es de tan alta excelencia
aqueste sumo saber,
que no hay facultad ni ciencia
que la puedan emprender;
quien se supiere vencer
con un no saber sabiendo,
irá siempre trascendiendo.


8. Y, si lo queréis oír,
consiste esta suma ciencia
en un subido sentir
de la divina esencia;
es obra de su clemencia
hacer quedar no entendiendo,
toda ciencia trascendiendo.


San Juan de la Cruz nació en la provincia de Ávila (España) en 1542. Pasados algunos años en la Orden de los carmelitas, a partir de 1568 fue -a instancias de santa Teresa de Ávila- el primero que se declaró a favor de su reforma, por la que soportó innumerables sufrimientos y trabajos. Murió en Úbeda el año 1591, con gran fama de santidad y sabiduría, de las que dan testimonio precioso sus escritos espirituales.
 

JALAL UD-DIN RUMI
(1207-1273)



¿Quién hace estos cambios?
Disparo una flecha a la derecha
cae a la izquierda.
Cabalgo tras de un venado y me encuentro
perseguido por un cerdo.
Conspiro para conseguir lo que quiero
y termino en la cárcel.
Cavo fosas para atrapar a otros
y me caigo en ellas.
Debo sospechar
de lo que quiero.


Toma a uno que no lleva sus cuentas
que no quiere ser rico, ni tiene miedo a perder
que no tiene interés alguno en su personalidad: es libre.
Ahí afuera, más allá de ideas de bien o mal, hay un lugar
Nos vemos ahí.
Cuando el alma yace sobre la yerba
el mundo está demasiado lleno para hablar de él.
Las ideas, el lenguaje, incluso la frase 'cada uno'
No tienen sentido.


Si pudieses liberarte, por una vez, de ti mismo,
el secreto de los secretos se abriría a ti.
El rostro de lo desconocido, oculto más allá del universo,
aparecería en el espejo de tu percepción.
En realidad, tu alma y la mía son lo mismo.
Aparecemos y desaparecemos el uno con el otro.
Este es el verdadero significado de nuestras relaciones.
Entre nosotros, ya no hay ni tú ni yo.
El valle es diferente, por encima de religiones y cultos.
Aquí, en silencio, baja la cabeza.

Húndete en la maravilla de Dios.
Aquí no hay sitio para religiones ni cultos.
Hay un Alma dentro de tu Alma. Busca ese Alma.
Hay una joya en la montaña del cuerpo. Busca la mina de esta joya.
¡Oh, sufí, que estás de paso!
Busca dentro, si puedes, y no fuera.
En el amor, no hay alto ni bajo,
mala conducta ni buena,
ni dirigente, ni seguidor, ni devoto,
sólo hay indiferencia, tolerancia y entrega.

 

Jalal ud-Din Rumi (1207-1273) es el más grande de los poetas místicos islámicos. Nació en el actual Afganistán, pasó por Irán y vivió y murió en Konia, Turquía. Era un erudito profesor de teología, celoso en sus ejercicios espirituales. Su vida cambió cuando se encontró con la figura misteriosa y fascinante del monje errante Shams de Tabriz. Como se dice en la tradición sufí, fue «un encuentro entre dos océanos». Ese maestro misterioso inició a Rumi en la experiencia mística del amor, y en su compañía hace realidad la verdad de su ser. Su agradecimiento fue tan grande que le dedicó todo un libro de 3.239 versos, el Divan de Shams de Tabriz.

EMILY DICKINSON
(1830-1886)


Soy nadie. ¿Tú quién eres?

Soy nadie. ¿Tú quién eres?
¿Eres tú también nadie?
Ya somos dos entonces. No lo digas:
lo contarían, sabes.

Qué tristeza ser alguien,
qué público: como una rana
decir el propio nombre junio entero
para una charca admiradora.


Coloquio
Había muerto yo por la Belleza;
me cercaban silencio y soledad,
cuando dejaron cerca de mi huesa
a alguno que murió por la Verdad.

En el suave coloquio que entablamos,
vecinos en la lúgubre heredad,
me dijo y comprendí: Somos hermanos
una son la Belleza y la Verdad.

Y así, bajo la noche, tras la piedra,
dialogó nuestra diáfana hermandad
hasta que el rostro nos cubrió la hiedra
y los nombres borró la eternidad.



Emily Dickinson nació en Massachusetts, Estados Unidos, en 1830. Hija y nieta de prominentes figuras políticas e intelectuales, fue educada en un ambiente puritano que la convirtió en una persona solitaria y nostálgica. Durante su vida rara vez salió de casa y sus amistades fueron escasas. Sin embargo, entre las pocas personas que frecuentó tuvo especial aprecio por el Reverendo Charles Wadsworth,  quien tuvo un gran impacto sobre sus pensamientos y poesía. Admiró también a los poetas Robert y Elizabeth Barrett  Browning, así como a John Keats. Aunque su producción poética fue muy amplia, sólo fue editada en 1890 después de su muerte, ocurrida en 1886 en la ciudad de Amherst. 


WALT WHITMAN
(1819-1892)


Canto a mí mismo


34. Para mí, una brizna de hierba no vale menos que la
tarea diurna de las estrellas,
e igualmente perfecta es la hormiga, y así un grano de
arena y el huevo del reyezuelo,
y la rana arbórea es una obra maestra, digna de
egregias personas,
y la mora pudiera adornar los aposentos del cielo,
y en mi mano la articulación más menuda hace burla
de todas las máquinas,
y la vaca, rumiando con inclinado testuz, es más bella
que cualquier escultura;
y un ratón es milagro capaz de asombrar a millones de
infieles.


45. Mira tan lejos como puedas, hay
espacio ilimitado allá,

cuenta tantas horas como puedas, hay
tiempo ilimitado antes y después.
Mi cita ya ha sido concertada y es
segura,
allí estará el Señor, esperando que yo
llegue en perfectas condiciones
allí estará el gran Camarada, el amante
verdadero que he anhelado.

 

Walt Whitman (Nueva York, 31 de mayo de 1819 – Nueva Jersey, 26 de marzo de 1892), fue poeta, ensayista, periodista y humanista estadounidense. Su trabajo se inscribe en la transición entre el Trascendentalismo y el Realismo, incorporando ambos movimientos a su obra. Whitman está entre los más influyentes escritores del canon norteamericano (del que ha sido considerado su centro) y ha sido llamado el padre del verso libre.

   

RABINDRANATH TAGORE
(1861-1941)


¡Necio, que intentas llevarte sobre tus propios hombros! ¡Pordiosero, que vienes a pedir a tu propia puerta!
Deja todas las cargas en las manos de Aquel que puede con todo, y nunca mires atrás nostálgico.
Tu deseo apaga al punto la lámpara que toca con su aliento. ¡No tomes sus dádivas malsanas con manos impuras! ¡Recoge sólo lo que te ofrece el amor sagrado!

Gitanjali, verso 9.


Mis deseos son infinitos, lastimeros mis clamores; pero tú me salvas siempre con tu dura negativa. Y esta recta merced ha traspasado de parte a parte mi vida.
Día tras día me haces digno de los dones grandes y sencillos que me diste sin yo pedírtelos, el cielo y la luz, mi cuerpo, mi vida y mi entendimiento; y me has salvado, día tras día, del escollo de los deseos violentos.
A veces me retardo lánguido, a veces me despierto y me desvivo en busca de mi fin; pero tú, cruel, te escondes de mí.
Día tras día, a fuerza de rehusarme, de librarme de los peligros del deseo débil y vago, me estás haciendo digno de ser tuyo del todo.

Gitanjali, verso 14

 

Rabindranath Tagore. Poeta, filósofo y pintor indio nacido en Calcuta en 1861. Hijo de un líder Brahmo Samaj, fue el menor de catorce hermanos. Recibió la educación básica en casa donde existió un gran ambiente intelectual. A los diecisiete años fue enviado a Inglaterra para completar su educación. Sin embargo, interrumpió los estudios cuando asistía a University College de Londres y regresó a su país para matricularse en escuela experimental en Shantiniketan. La primera parte de su obra está contenida en "Carta de un viajero en Europa" 1881, "Canciones del atardecer" 1882 y "El despertar de la fuente" 1882. Después de su matrimonio en 1883, continuó su larga carrera literaria, destacándose especialmente como poeta, con obras como "Gitanjali" 1912, "El Jardinero" 1913, "Luna Creciente" 1913, "Punashcha" 1932, "Shes Saptak" 1935, y "Patraput" 1936. En 1912 regresó a Londres, en 1913 recibió el Premio Nobel de Literatura y en 1915 fue nombrado  Caballero por el Rey Jorge V. Falleció el 7 de agosto de 1941.    


VERSOS DE LIBERTAD

Si bien no entran dentro de la categoría de poetas místicos, los maestros liberados o encarnaciones divinas utilizan los versos para expresar su verdadera naturaleza e inspirarnos a realizarla. Como el que Sathya Sai Baba pronunció a los catorce años, cuando dejó a su familia para anunciar Su misión:



Sepan que en realidad soy Sai
despréndanse de sus relaciones mundanas
Abandonen sus esfuerzos por restringirme
Los apegos mundanos ya no me atan.


Nadie, por más grande que sea,
puede abarcarme.

 

La misma trascendencia aparece expresada en los versos del famoso Nirvana Shatikam Stotram de Sri Sankara, nacido en el año 788. Al igual que Jesucristo, Sankara vivió hasta los 33 años y en ese corto período se dedicó a restablecer los Vedas, escrituras fundacionales del hinduismo. Fundó cuatro grandes ashrams en los cuatro puntos cardinales de la India para revivir la espiritualidad de su tierra y refundar la filosofía del Advaita (la no dualidad), que resumía en su último verso:



No tengo forma o imagen
Soy el que todo lo permea
Yo existo dondequiera
y sin embargo
estoy más allá de los sentidos.
No soy la salvación, ni nada que se pueda concebir.


Soy Bienaventuranza y Conciencia Eternas
¡Yo soy Shiva! ¡Yo soy Shiva!

 

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