Educación solidaria

El aprendizaje-servicio vincula la enseñanza a la vida misma, abriendo las puertas de la escuela a la comunidad, a la nación y al mundo. Es aprender ayudando. Es ayudar mientras se aprende. Así, cada estudiante podrá reconocer su potencial, confiar en su capacidad de acción amorosa y sentir la alegría de aplicar sus conocimientos en beneficio de la sociedad.

Presentamos una guía práctica de actividades.

Fuente: revista “Educare” Nº13: publicaciones@issevha.edu.ar o www.issevha.edu.ar

 

“El servicio es la manifestación exterior de la bondad interior”.
Sathya Sai Baba


El aprendizaje-servicio apunta a desarrollar proyectos de alta calidad. Esto aplica tanto al servicio concreto brindado a la comunidad como a la educación de los estudiantes. Los protagonistas de las actividades de servicio deben ser los mismos alumnos: si ellos no se apropian del proyecto, difícilmente les resulte una experiencia satisfactoria. “Para hacer servicio no se necesita dinero ni recursos materiales. El primer requisito es un corazón lleno de amor”, dice Sathya Sai Baba.
Nadie es demasiado joven ni demasiado pobre para ayudar. “Algunas de las mejores experiencias de aprendizaje-servicio han sido desarrolladas por niños pequeños, por chicos de escuelas especiales o en ámbitos de extrema pobreza”, relata la Profesora María Nieves Tapia, directora académica del Centro Latinoamericano de Aprendizaje y Servicio Solidario (CLAYSS) y coordinadora del programa nacional de Educación Solidaria del Ministerio de Educación de la Rep. Argentina.
El aprendizaje-servicio se propone estimular la iniciativa, creatividad y participación de todos los estudiantes. Además de aplicar los cinco valores humanos para el bien de todos (verdad, rectitud, paz, amor, no violencia), este método busca alcanzar tres objetivos:

• Dar protagonismo a los estudiantes.
• Atender una necesidad real y sentida por la comunidad.
• Mejorar la calidad de los aprendizajes escolares y éticos: la puesta en práctica conduce a una profundización de los saberes.

Muchas veces los padres –incluso algunos directivos y docentes- temen que las “actividades sociales” distraigan a los chicos y aprendan menos matemática, menos lengua. Sin embargo, el aprendizaje-servicio justamente se propone superar esta suerte de antagonismo que a veces se establece entre lo “académico” y las actividades extraescolares.
El aprendizaje-servicio no es una actividad extra del programa escolar. Por el contrario, es un proyecto bien planificado que apunta a que los alumnos aprendan más contenidos científicos, desarrollen más competencias lingüísticas y comunicacionales y a que incorporen más conocimientos que por las vías tradicionales.


Excelencia académica y humana
 
Los proyectos implementados y sostenidos por muchas escuelas de Latinoamérica -junto con otros organismos colaboradores- tienen un amplio alcance: alfabetización, promoción de la lectura, creación de bibliotecas, reforestación, protección del medioambiente, capacitación de técnicas agropecuarias y entrega de materiales, talleres de educación para la salud (nivel secundario) donde se tocan temas como lactancia, paternidad y maternidad responsable, higiene personal, primeros auxilios, nutrición, tabaquismo, alcoholismo y otros.
Para que estos proyectos se llevaran a cabo, los alumnos debieron aplicar y profundizar sus conocimientos en biología, lengua y comunicación, matemática, economía, manualidades, plástica (dibujo), informática y psicología entre otros. Además, las actividades solidarias fortalecen la educación ética, columna vertebral del Programa Sathya Sai en Valores Humanos.
Con respecto al rol de los docentes, una planificación adecuada es fundamental para que el aprendizaje-servicio tenga éxito. “Una experiencia que pretenda ser solidaria y que esté mal planificada, o que resulte fallida, es frustrante y puede convertirse en algo contraproducente para los alumnos porque les deja la sensación de que no pueden concretar un cambio efectivo en el contexto social”, explica la Prof. M. Nieves Tapia. Para evitar este tipo de resultados, los docentes deben vincularse con los organismos o profesionales necesarios a fin de recibir ayuda y asesoramiento, y trabajar dentro de un marco pedagógico apropiado.
En todos los casos, ajustar el proyecto a las posibilidades concretas de realización es la prioridad número uno. Como dice Sathya Sai Baba: “En cualquier servicio que presten, es la calidad lo que cuenta, no la cantidad. Ningún acto de servicio debe considerarse trivial o degradante. Un acto de servicio en sí mismo puede ser algo pequeño, pero debe hacerse de todo corazón. Cualquier clase de servicio hecho con un corazón puro traerá como resultado un bien enorme”. El propósito fundamental del aprendizaje-servicio es que los alumnos desarrollen autoconfianza y experimenten, desde pequeños, el amor en acción.
Presentamos una guía práctica de actividades para desarrollar proyectos de aprendizaje-servicio en el nivel primario. 

 


 

GUÍA PARA EL NIVEL PRIMARIO

Estas actividades se sugieren con el fin específico de estimular el protagonismo estudiantil en el diseño, ejecución y evaluación de acciones solidarias. La misión del docente consiste en elaborar y aplicar la intencionalidad pedagógica que complemente la intencionalidad solidaria para garantizar un proyecto de calidad. Incluimos una frase por etapa para inspirar el servicio paso a paso.

  


 

PASO 1 - La motivación inicial

“Una actitud saludable es contagiosa, pero no esperes que sea otro el que te contagie”.
Stephen Covey

La motivación depende del grado de conciencia de los problemas sociales que tenga la comunidad educativa y, en especial, los estudiantes. Las siguientes actividades apuntan a que los estudiantes puedan identificar sus intereses en común con relación a las características del entorno cercano, sus problemáticas y sus posibles necesidades. 


El Arca

Si tuvieras que construir un arca para transportar a tu comunidad a otro lugar, ¿a quién invitarías para que colaborara con vos en el viaje, y en qué orden? (a tu mamá y papá, a tus maestros, a la escuela, a los vecinos, a tus amigos, a la naturaleza, a los gobernantes, a Dios, a otros). A modo de ejemplo, se puede narrar la historia del Arca de Noé u otras del estilo.
Una vez que el arca esté lista y las personas se encuentren a bordo, ¿qué cosas de la siguiente lista elegirías para salvar, y en qué orden? (tu casa, la cuadra donde vives, las escuelas, las plazas, los parques, las iglesias y templos, los clubes, los negocios, el hospital, las salas de primeros auxilios, el comedor comunitario, el teatro, el cine, la arboleda, la parada de colectivos, la estación de tren, las calles, la municipalidad, los servicios públicos, otros.)
Se cuenta por qué se eligieron los primero cinco elementos de la lista y se realiza una puesta en común jerarquizando las primeras cinco prioridades grupales.

 


 

PASO 2- El diagnóstico

“No puede impedirse el viento, pero pueden construirse molinos”.
Proverbio holandés


Para diseñar el proyecto de aprendizaje-servicio es necesario que los estudiantes cuenten con la información adecuada y tengan una visión clara de la realidad sobre la cual van a actuar. Esta actividad se sugiere con el objetivo de que los estudiantes puedan identificar de manera precisa el problema o desafío que intentarán resolver con el proyecto solidario.

Los detectives
Se realiza un recorrido por la zona, observándola con mucho detenimiento, como si se la mirara con lupa. Se registran todos los detalles que habitualmente pasan inadvertidos, identificando algo que a cada uno le guste mucho, algo que lo preocupe, algo que le moleste, algo que lo alegre. Se regresa a la escuela. Se dibujan bocetos de lo observado y se escriben epígrafes que acompañen cada imagen.

 


 
PASO 3- Diseño y planificación

“Nosotros encendemos el horno para que todo el mundo cueza el pan. Yo, si vivo, me pasaré la vida a la puerta del horno, impidiendo que le nieguen pan a nadie, y menos, por la lección de la caridad, a quien no trajo harina para él”.
José Martí

Consiste en la elaboración de propuestas de trabajo que articularán el aprendizaje académico en el servicio solidario. Debe incluir: fundamentos, objetivos, protagonistas y actores responsables, metodología, tiempos, recursos y espacios, alianzas posibles con otros actores o ayudantes.


La receta

Elaborar una receta (puede ser culinaria o al estilo de una prescripción médica, etc.) con las indicaciones necesarias para transformar el problema identificado en el diagnóstico en una solución concreta. Se deben listar los ingredientes necesarios, los pasos a seguir y los objetivos que se espera alcanzar. Las preguntas clave que ayudan a preparar la receta son: ¿qué? (naturaleza del proyecto); ¿cómo? (metodología); ¿cuándo? (plazos); ¿quiénes? (protagonistas); ¿dónde? (espacios); ¿con qué? (recursos); ¿por qué? (fundamentos).

Por ejemplo:

Hay un basural frente a la escuela. Receta para transformar el basural en un parque (el qué). Ingredientes (quiénes, dónde y por qué): estudiantes solidarios, paciencia, creatividad, alianzas con otras instituciones y organizaciones, cartas al municipio y medios de difusión, semillas de plantas y árboles, juegos de plaza, etc. Elaboración (el cómo): se observa el paisaje que se presenta ante uno, se lo entiende bien; se agrega algo de paciencia y un buen puñado de creatividad. Se bate lentamente la idea, agregando, en primer lugar, cartas a organizaciones de cuidado del medio ambiente, organismos de gobierno y medios de difusión. Se cocina con el apoyo de familiares y vecinos, y se limpia bien la zona. Se deja enfriar y se decora a gusto, sembrando especies autóctonas, redactando carteles que inviten a cuidar y disfrutar el espacio. Se instalan juegos diseñados entre todos y se realiza una gran fiesta para saborear el trabajo realizado.

 


 

 PASO 4- La ejecución

“El amor es el ala veloz que Dios ha dado al alma para que vuele hasta el cielo”.
Miguel Ángel Buonarotti


Es el momento de la puesta en práctica que plasma los tres primeros pasos: la motivación inicial, el diagnóstico y el diseño del proyecto. Durante su desarrollo, deben pautarse espacios  constantes de reflexión, sistematización y evaluación. Es el momento de la interacción más fuerte entre la intencionalidad pedagógica y la intencionalidad solidaria.


La caja de herramientas
(de apoyo)
Esta actividad permite sostener una reflexión constante sobre las acciones realizadas y, a su vez, sistematizar la experiencia de manera concreta.
Se presenta al grupo una caja que contiene diversas herramientas (un martillo, un destornillador, una lija, una regla, clavos, lápiz, cola de carpintero, etc.) hechas en cartón, papel maché u otro material similar. Por otro lado, se escriben las diversas actividades y los objetivos principales del proyecto en “listones de madera” dibujados en cartulina. El juego consiste en proponer al grupo que le asigne a  cada herramienta de la caja un valor, habilidad o recurso desarrollado durante la ejecución del proyecto. Por ejemplo, el martillo puede ser “fortaleza”; el destornillador puede “ajustar aspectos del diseño con un giro”; la lija es capaz de “pulir dificultades”, etc.

 



PASO 5-Celebración, fiesta y reconocimiento


“Toda la tierra es una sola alma, y somos parte de ella. Una sola alma somos, como hay un solo mundo. Uno solo”.
Canción mapuche

Llegó la hora de expresar la alegría y la satisfacción por la labor realizada, mediante un reconocimiento claro y adecuado que favorezca la autoestima y propicie la continuidad de los proyectos de aprendizaje-servicio. La celebración tiene un valor simbólico y, a través de rituales de celebración, se lleva a cabo un cierre significativo para los protagonistas.

Danza autóctona (murga, samba, mapalé, salsa, merengue, etc.)
Es importante que cada festejo represente el espíritu de la propia comunidad y se relacione con la tarea realizada. En todos los casos, los símbolos cobran un valor muy importante a la hora de sentirse reconocido, además de enriquecer la celebración. Puede redactarse, por ejemplo, una “Declaración de la labor cumplida”, en la que las autoridades destaquen los aspectos sobresalientes de las acciones realizadas, para que sea entregada públicamente a cada participante con el fin de homenajearlo y alentarlo a seguir participando en proyectos de servicio. Estos premios también pueden provenir eventualmente de otras instituciones, como la Municipalidad o una organización no gubernamental. Como cierre, el grupo mismo puede preparar una danza en la que exprese corporalmente y a través de las canciones, las principales enseñanzas que le dejó el proyecto, además de los agradecimientos que quiera manifestar. Así, se conjuga la formalidad de una ceremonia con la alegría de una fiesta compartida. 

 


  

 PASO 6-Reflexión, sistematización y evaluación

“La felicidad que dan, el amor que comparten, solo estas serán sus posesiones duraderas”

Sathya Sai Baba

Estos tres ejes deben impregnar transversalmente todo el proyecto y se planifican y ejecutan desde un comienzo. La reflexión es imprescindible para internalizar los aprendizajes y apropiarse del sentido del servicio. La sistematización recupera la historia de la experiencia y permite generar una construcción colectiva de los conocimientos. La evaluación contempla los logros y el impacto de las acciones, valora los aciertos y permite introducir los ajustes necesarios.


Reflexión. Dar una mano

Se dibujan siluetas de manos. Luego cada participante del proyecto escribe en ellas las apreciaciones personales sobre las distintas temáticas propuestas por el coordinador durante los encuentros de reflexión, por ejemplo, cambios personales, logros alcanzados, aprendizajes, descubrimientos, desafíos pendientes, etc. Se incorporan estas manos a un mural colectivo, en el que quedarán registradas las ideas de todos. Podrán volver a consultarlo cuando sea necesario hacer revisiones, ajustes o nuevos proyectos basados en los aspectos más destacados de la experiencia.

Sistematización. Hacer historia
Se propone al grupo armar un libro en el que queden plasmados las experiencias del servicio y los aprendizajes logrados por todos. Para comenzar, puede retomarse el diseño del proyecto y aquellas acciones que se concretaron. Es valioso incorporar todo tipo de material que sirva para documentar la experiencia, como fotos, certificados, boletas de compras, artículos del diario, etc. Resulta muy atractivo hacerlo de manera capitulada, al estilo de una biografía, eligiendo títulos para cada capítulo. Entre otros temas, es importante recuperar de manera escrita, en esta historia, la labor concretada, las anécdotas, los resultados obtenidos y los aspectos que podrían mejorarse. Una vez finalizado, el libro puede compartirse con la comunidad escolar y conservarse en la biblioteca de la escuela. Incluso se puede realizar una presentación pública ante los organismos e instituciones que colaboraron en la tarea.

Evaluación. En el camino aprendí.
Se dibuja y se pinta un mapa que muestre el recorrido transitado, los desafíos que debieron sortearse y los destinos alcanzados. Se puede elegir un camino que atraviesa un paisaje, un laberinto, el ascenso a una montaña, etc. También se puede utilizar cualquier otro símbolo visual que sea efectivo y responda de manera adecuada a las características específicas del proyecto realizado.



Para conseguir ejemplares de la revista “Educare”, escribir a publicaciones@issevha.edu.ar

 

 
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